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La región suroeste revive el fantasma de la sequía

La región suroeste revive el fantasma de la sequía
El campo paga el precio de la falta de lluvia
Por Agustín Muñoz / El Sol de Puerto Rico
(30 de julio de 2026) – Durante este mes de julio, la sequía en el suroeste de Puerto Rico se ha agravado, aunque no compara con la ocurrida en 2015. El Monitor de Sequía de Estados Unidos (U.S. Drought Monitor) y las agencias locales coinciden en que esta región figura entre las más afectadas de la isla. Su rápida tendencia mantiene atentos a los meteorólogos.
Los efectos ya se observan en la agricultura, los embalses y otros recursos acuáticos, lo que aumenta la preocupación por la disponibilidad de agua y la estabilidad de las actividades productivas en la zona. El panorama preocupa porque coincide con temperaturas muy elevadas y con una perspectiva de pocas lluvias durante los próximos meses, condiciones que podrían agravar el déficit de agua en la región, según las autoridades.
De acuerdo con el gobierno, la sequía ya afecta varios recursos de agua del sur al destacar que las corrientes de numerosos ríos están por debajo de lo normal, algunos lagos han llegado a niveles de observación y varios pozos presentan condiciones críticas.
Los municipios con condiciones de sequía severa incluyen a Guánica, Yauco, Guayanilla, Peñuelas, Lajas, Juana Díaz, así como algunas comunidades de Ponce y Santa Isabel.
Guánica figura entre los municipios más vulnerables a la sequía por su clima naturalmente seco y la persistente escasez de lluvia. En algunas zonas, los aguaceros de los últimos dos meses han sido inferiores al 20 por ciento de lo habitual, con un déficit acumulado de entre 3 y 6 pulgadas, según el gobierno. Además, el Bosque Seco de Guánica es especialmente sensible a largos períodos sin lluvia.
El alcalde Ismael Rodríguez Ramos informó que impartió instrucciones para fortalecer el monitoreo permanente de las condiciones hidrológicas y dar seguimiento continuo a la información emitida por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), el Servicio Nacional de Meteorología (SNM) y las agencias estatales pertinentes, con el propósito de evaluar oportunamente cualquier cambio que requiera la activación de medidas adicionales en beneficio de la ciudadanía.
Asimismo, indicó que su municipio continuará promoviendo el uso responsable del agua, revisando sus protocolos de respuesta para garantizar la continuidad de los servicios municipales esenciales y manteniendo comunicación con las agencias correspondientes para responder con agilidad a cualquier cambio en las condiciones de abasto.
Rodríguez Ramos explicó que una sequía prolongada puede afectar la producción agrícola, aumentar los costos operacionales de los agricultores y ejercer presión sobre los recursos hídricos que sostienen la actividad turística y la conservación de los recursos naturales que distinguen al municipio.
Los embalses del sur
Informes recientes señalan que los embalses y sistemas de riego del sur siguen perdiendo agua.
Los niveles de varios embalses del sur continúan en descenso. El embalse Toa Vaca, en Villalba, que abastece gran parte de las zonas sur y central de la isla, sigue bajando. Una tendencia similar se observa en el Lago Cerrillos, en Ponce, y en el Lago Guayabal, en Juana Díaz, cuya reducción ha obligado a disminuir cerca de un 5 por ciento el caudal disponible para el Distrito de Riego de Juana Díaz.
Los modelos atmosféricos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) apuntan a una alta probabilidad de que, entre agosto y octubre próximos, continúen las lluvias por debajo de lo normal y las temperaturas por encima del promedio. Con ese escenario, la sequía podría continuar y extenderse si no ocurren eventos significativos de lluvia.
Ese panorama agravaría la situación que enfrentan los agricultores de la zona con las pérdidas en sus cultivos y reducción de la productividad, Además se afectaría aún más el ganado por la escasez de agua y pastos; se deteriorarán los niveles de pozos y acuíferos que abastecen a las comunidades y los sistemas de riego y enfrentarían el riesgo de que ocurran más fuegos en los pastizales cuando ya se han contabilizado cerca de 300 durante este período, principalmente en el sur y el este de Puerto Rico.
Los fuegos en pastizales
“La sequía no solamente representa un reto para el suministro de agua. También aumenta el riesgo de incendios que pueden devastar nuestros recursos naturales en cuestión de horas. En Guánica tenemos el deber de proteger nuestra agricultura, nuestro turismo y nuestro patrimonio ambiental. Prevenir un incendio es una responsabilidad de todos, porque una imprudencia puede causar daños irreparables a nuestros ecosistemas y a especies tan importantes como el sapo concho puertorriqueño”, afirmó el alcalde de Guánica.
Trascendió que los usuarios del sistema de riego del Valle de Lajas ahora reciben el servicio solo tres días a la semana. A la vez, ganaderos de la zona enfrentan escasez de pasto y dependen cada vez más de alimentos suplementarios para mantener el ganado.
En municipios como Lajas, Guánica, Guayanilla, Peñuelas y Santa Isabel, la situación es especialmente delicada porque la producción pecuaria depende de pastizales que ya muestran “un fuerte estrés hídrico”.
Mientras, los cultivos de café en Yauco y Guayanilla comienzan a resentir una disminución en la calidad del grano debido a la maduración rápida de la fruta y granos más pequeños. Se asegura que un período seco prolongado puede afectar tanto el rendimiento como la calidad comercial del aromático grano.
Tanto la ganadería como el cultivo de café representan dos de las actividades agrícolas más importantes para la economía del suroeste de Puerto Rico.

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