Dormir, comer y crecer: la preparación que no aparece en la lista escolar
Por Centro Médico Episcopal San Lucas
Especial para El Sol de PR
(14 de agosto de 2026) – Con el regreso a clases, muchas familias concentran sus esfuerzos en comprar uniformes, mochilas y materiales escolares. Sin embargo, existe una preparación igual de importante que no aparece en ninguna lista: garantizar que los niños lleguen al salón de clases con una buena salud física, emocional y nutricional.
La Dra. Nydia Judith López, pediatra del Centro Médico Episcopal San Lucas, destaca que la evaluación médica previa al inicio del año escolar es una herramienta fundamental de prevención. “No solamente son los materiales escolares. Queremos que nuestros niños estén listos y saludables antes de ese inicio escolar”, afirma al explicar que esta consulta permite realizar un historial médico completo, un examen físico y detectar factores de riesgo antes de que se conviertan en problemas mayores.
Más allá de verificar peso y estatura, la especialista explica que el chequeo pediátrico también analiza aspectos que inciden directamente en el aprendizaje. El sueño, la alimentación, la actividad física, el tiempo frente a las pantallas, la salud emocional e incluso el entorno familiar forman parte de una evaluación integral que busca asegurar que el niño esté en las mejores condiciones para aprender.
Uno de los hábitos que más preocupa a la pediatra es la falta de descanso. Un niño que no duerme lo suficiente difícilmente podrá mantener la concentración y el rendimiento académico. Por ello, recomienda respetar las horas de sueño según la edad y limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse. “Las pantallas no deben utilizarse una o dos horas antes previo al sueño”, advierte, al recordar que los niños en edad escolar necesitan entre nueve y doce horas de descanso cada noche.
La alimentación también desempeña un papel decisivo. La Dra. López señala que un desayuno completo, acompañado de frutas, vegetales, proteínas y una adecuada hidratación, proporciona la energía necesaria para enfrentar la jornada escolar. En cambio, el consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados puede favorecer problemas como sobrepeso, colesterol elevado e incluso alteraciones en los niveles de azúcar desde edades tempranas.
La especialista también recuerda que la prevención incluye mantener las vacunas al día, evaluar la visión y la audición y dar seguimiento a condiciones crónicas cuando existan. En muchos casos, explica, estas visitas permiten descubrir dificultades que los padres no habían notado y que pueden afectar tanto la salud como el desempeño escolar.
“La base de todo es la prevención”, resume la Dra. López. Preparar a un niño para un nuevo año escolar implica mucho más que llenar una mochila. También significa ofrecerle las herramientas para crecer sano, descansar bien y desarrollar hábitos que favorezcan su aprendizaje y bienestar durante todo el año.
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