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La sociedad empuja a la delincuencia, sostiene criminólogo

La sociedad empuja a la delincuencia, sostiene criminólogo

Por Agustín Muñoz / El Sol de Puerto Rico

(29 de agosto de 2025) – “La cárcel es un castigo inventado para hombres ricos; que su tiempo es valioso y perder tiempo en la cárcel les costaba dinero, pero para el pobre el tiempo no es valioso”. Esa es la apreciación del criminólogo crítico y exprofesor de la Universidad Interamericana de Ponce (UIA), Gary Gutiérrez, al abordar el tema sobre las fallas del sistema en la rehabilitación de los confinados.

Las estadísticas sobre los encarcelamientos en prisiones de Puerto Rico, Estados Unidos y en otras partes del mundo muestran un aumento considerable a partir de los pasados 30 años.  Esas tendencias esbozan importantes incógnitas sobre la eficacia de las cárceles y del reingreso de los exconvictos a sus comunidades.

El año pasado, la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) publicó un análisis en el que sostiene que “el sistema de justicia criminal de nuestro país no ha logrado desalentar el crimen ni provee una oportunidad para la rehabilitación y reintegración social de las personas privadas de libertad”. Sustentó que “bajo el régimen actual, las personas confinadas se enfrentan a un sistema punitivo que glorifica el castigo y rechaza la rehabilitación”.

Gutiérrez dijo que la sociedad que empuja a la delincuencia carece de la sensibilidad para rehabilitar al que fue preso ya que, en la mayoría de los casos, le niega oportunidades por el peso que lleva la marca de ex confinado.

Mientras permanecen encarcelados, a muchos de los reos les capacitan en diferentes materias con el fin de que al salir puedan desempeñarse en la libre comunidad. Sin embargo, ¿Quién le va presta dinero a ese muchacho, que tiene que competir con los otros (sin expediente criminal), para montar un negocio?, planteó el criminólogo ponceño. A renglón seguido, compartió el caso de un expreso, proveniente de una comunidad marginada, quien no tuvo éxito en sus múltiples gestiones para lograr apoyo económico para establecer una pequeña empresa. Relató que un supuesto narcotraficante le ofreció la ayuda, pero la misma no prosperó ya que el individuo fue ultimado antes.

En sentido contrario, contó que la familia de clase media de otra persona que estuvo en el sistema penal federal fue la que le respaldó económicamente para “montar un negocio”.

Insistió, “¿quién le presta los recursos a un ex confinado para que monte un negocio?

Recientemente, desde la Fortaleza se circuló un comunicado de prensa que informó que “el gobierno de Puerto Rico apuesta a la rehabilitación de sus confinados a la vez que refuerza la mano de obra disponible para tareas esenciales que incentivan el desarrollo económico con la Ley 60-2025 (Proyecto de Senado 61)”. El proyecto convertido en ley es de la autoría del presidente del Senado Thomas Rivera Schatz.

El estatuto dice que el gobierno de Puerto Rico está buscando ampliar las oportunidades de rehabilitación para los confinados, incluyendo la posibilidad de trabajar en el sector privado. Así también que participen en tareas agrícolas, construcción, plomería, albañilería, entre otras. De acuerdo con el escrito, algunas empresas ya han mostrado interés en contratar confinados, especialmente en áreas como la construcción y el reciclaje.

“Al extender las experiencias de trabajo de nuestros confinados al sector privado ampliamos las oportunidades de rehabilitación de esta población, dándoles las herramientas para adquirir mayor conocimiento y experiencias de tareas y responsabilidades; esta formación les puede abrir las oportunidades de empleo y sustento al momento de reintegrarse a la sociedad”, expresó la gobernadora Jennifer González Colón.

Por su parte, Gutiérrez, miembro del “Movimiento abolicionista de las cárceles” declaró que “la palabra rehabilitar parte de la premisa de que había alguien habilitado antes”. “Lo que hay es una persona que está marginada en el sistema que por su condición social o la falta de círculos de apoyo termina en una acción criminalizada, como lo es las drogas, y no importa lo que aprenda en la cárcel, va a regresar a eso mismo”, subrayó.

Un análisis publicado hace poco revela que de un total de 5,442 exreclusos en Puerto Rico el 30 por ciento reincidió en la comisión de delitos. El 64 por ciento de esos son hombres de entre 18 y 39 años, y el 70 por ciento proviene de áreas marginadas.

Escritos de fuentes confiables destacan que el tiempo en prisión puede disuadir a los delincuentes de volver a delinquir o rehabilitarlos mediante la capacitación vocacional o programas de bienestar. Sin embargo, el encarcelamiento también puede conducir a la reincidencia y al desempleo debido a la depreciación del capital humano, la exposición a delincuentes reincidentes o el estigma social y laboral.

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