Comunidad construye desde los residuos para futuras generaciones
Por:Agustín Muñoz
12 de septiembre de 2025-Cuando nos referimos a un centro comunitario viene a nuestra mente un lugar, un edificio en cuyo interior hay sillas y mesas y se celebran diversas actividades. Pero, más allá de eso, un centro comunitario debe ser el lugar donde se ofrezcan, además de actividades sociales, servicios que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas del vecindario. En muchas comunidades en Puerto Rico existen centros desde donde se brindan programas educativos, actividades recreativas y culturales e incluso servicios de sostén emocional. En el sector Playita Cortada de Santa Isabel existe una organización sin fines lucrativos que va más allá de lo anterior y promueve el desarrollo de microempresas y de paso el impulso de la economía del vecindario. Se le conoce como "Asociación Pro-Desarrollo Social, Económico y Cultural de Playita Cortada, Inc. Es dirigida desde hace 25 años por el publicista y líder cívico, Bienvenido Maldonado Rolón. Esta ubicada en la antigua escuela Segunda Unidad Playita Cortada, a orillas del Mar Caribe. Ese plantel fue cerrado en 1987 y luego de una breve ocupación por parte de FURA fue capturada por la comunidad. “Nosotros le devolvimos la dignidad del uso a esa escuela cerrada”, dijo con orgullo.
“Allí tenemos nosotros una economía circular. Con eso nos sostenemos. Somos 18 microempresarios, algunos de subsistencia”, explicó Maldonado Rolón. La organización de sostiene a través de productos y mercancías donados por aquellos que no los necesitan y que son útiles. “La organización se sostiene por lo que la gente nos trae que no quiere tirar al zafacón o al vertedero y que nosotros reparamos y vendemos”, dijo el dirigente comunitario. Asimismo, ofrecen tutorías, talleres y actividades educativas, se adiestran artesanos en tejido, hay un centro de medicina primaria preventiva, un pequeño banco comunitario llamado “Microcash” y una biblioteca que denominan “Biblioplaya”. La Asociación recibe donaciones de libros, discos de vinilo y compactos y todo aquello que sea de utilidad. “La estadística dice que estamos llevando más a los vertederos que lo que podemos consumir o podemos usar”, dijo. Ante eso, es que surge la llamada “economía circular”, un modelo económico que busca reducir residuos y contaminación mediante la reutilización, reparación, renovación y reciclaje de materiales y productos existentes, extendiendo su ciclo de vida y minimizando la extracción de nuevas materias primas.
El líder santaisabelino aclaró que la Asociación no funciona como cooperativa ya que algunas de las microempresas operan con fines de lucro cuyos dueños “dependen de ellas” para el sostenimiento familiar. Aclaró que las regulaciones de las cooperativas son distintas a las que rigen las corporaciones de trabajadores. Maldonado Rolón indicó que el centro comunitario surgió luego de la creación, por el gobierno de Sila Calderón, de las llamadas Comunidades Especiales. La Ley para el Desarrollo Integral de las Comunidades Especiales de Puerto Rico” se creó para
promover la autogestión y el empoderamiento comunitario de cara a mejorar las condiciones de vida en las comunidades designadas así. El estatuto concedió a las comunidades identificar “un lugar nocivo” al bienestar de sus residentes y convertirlo en un ente productivo para su desarrollo económico y social.
Maldonado dijo que antes de ocupar la estructura, la vieja escuela fue usada por el gobierno para albergar los caballos de la Policía Montada que, entonces, eran utilizados para vigilar la costa en los años ’90. Narró que la comunidad de Playita Cortada protestó por las condiciones del plantel ya que, según dijo, los animales que morían eran enterrados en aquel espacio. “Fue entonces que nosotros decidimos empoderarnos de la escuela y devolverle la dignidad de su uso”, subrayó. Si algún lector desea patrocinar a esta entidad puede dirigirse al sector Playita Cortada, carretera PR-537, km. 1.1, en Santa Isabel.
