Guayanilla envejece: El gran reto de cuidar a sus adultos mayores
Por Agustín Muñoz / El Sol de Puerto Rico
(5 de junio de 2026) – La inflación acumulada en los últimos años ha golpeado con especial dureza a la población de mayor edad en este municipio, un sector cuyos ingresos dependen mayoritariamente del Seguro Social o de pensiones fijas. Mientras el costo de vida continúa en aumento, el poder adquisitivo de este grupo, principal componente demográfico local, permanece estancado, agravando su fragilidad económica en un entorno donde el 46% de los habitantes vive bajo los niveles federales de pobreza.
Con una población total que ha descendido a unos 15,882 habitantes debido a la emigración por los terremotos del 2020 y la baja natalidad, Guayanilla enfrenta una alta tasa de dependencia demográfica. Los sismos provocaron miedo seguido de un éxodo masivo de familias jóvenes y niños hacia lugares como Texas, Florida, Nueva York y Pensilvania, entre otros.
Según datos del Negociado del Censo de Estados Unidos para este año 2026, la población adulta aquí (18 años o más) representa entre el 85% y el 87% del total de residentes, lo que equivale a una cifra de entre 13,500 y 13,800 personas.
El envejecimiento precipitado del municipio supera incluso la tendencia general de Puerto Rico. La edad mediana en Guayanilla se sitúa en 45.5 años, por encima de la media nacional de 44.8 años. Este fenómeno no responde únicamente a una mayor expectativa de vida, sino al éxodo constante de niños y familias jóvenes.
De acuerdo con el censo, la estructura poblacional de Guayanilla muestra un predominio de adultos en edad laboral. El grupo de 18 a 64 años representa entre el 61% y el 62% de la población, lo que equivale a unas 9,700 personas. Por su parte, los adultos mayores (65 años o más) representa el 24.2% de la población total, equivalente a unas 3,840 personas. Este cambio demográfico se refleja críticamente en el sistema de salud local ya que el 39% de las personas con cobertura médica activa en el municipio son adultos mayores de 64 años, lo que genera una alta dependencia del programa federal Medicare.
A diferencia de otros municipios de la región con un desarrollo urbano más concentrado, Guayanilla enfrenta el desalojo de su casco urbano. Esa realidad se traduce en un marcado envejecimiento de la zona, donde la mediana de edad alcanza los 55.8 años.
Para mitigar el impacto en esta población sensible, en el pueblo existen iniciativas multisectoriales como el Centro de Envejecientes del Barrio Macaná, administrado por el gobierno municipal, garantizando desayuno, merienda y almuerzo caliente para los mayores. Ofrece, además, evaluaciones por personal de enfermería, trabajo social, actividades recreativas y orientación para la renovación de cubiertas médicas como el Plan Vital y Medicare Platino. También está la organización Esperanza para la Vejez que funciona como un centro de soporte clave y aliado en el cuidado diurno de la edad de oro en el municipio.
