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El Sol de Puerto Rico/ Por:AgustÃn Muñoz
26 de septiembre de 2025-Cada persona tiene sus propios gustos y opiniones. En Puerto Rico, esto se ha evidenciado recientemente con los conciertos de Bad Bunny, que han generado debates según las perspectivas de cada uno. Mientras que en la polÃtica y la religión las diferencias suelen causar divisiones, en la música es más común aceptar distintas opiniones, ya sea por la letra o el ritmo.
Los conciertos âNo me quiero ir de aquÃâ de Bad Bunny en San Juan atrajeron a miles. Las cifras en todas las direcciones fueron extraordinarias. El contenido de los espectáculos fue elogiado por muchos y criticado por otros. AsÃ, la balanza de los elogios se inclinó hacia la defensa y promoción de la cultura puertorriqueña y su invitación al mundo para que venga a la isla a aprender, respetarla y disfrutarla. De otro lado, fue un llamado a los boricuas que residen en el extranjero a no olvidarse nunca de la tierra que les dio vida.
Por otro lado, el sector más conservador evadió mirarse en el espejo cultural y sà en âla mediocridadâ del tema de la mayorÃa de las canciones del artista. Algunos lÃderes religiosos catalogaron los conciertos como obscenos y otros como de corte independentista. Ciertamente, los comentarios sobre Bad Bunny son diversos y polarizados. âEste verano, la fiebre por Bad Bunny se reprodujo como los conejos y convirtió al evento en un motor económico potente y un punto de inflexión en la industria del entretenimiento. Si, como muchos han dicho, el petróleo puertorriqueño es la música y la cultura, este verano el Coliseo de Puerto Rico ha sido un legÃtimo yacimientoâ, escribió la periodista Ana Teresa Toro en un artÃculo publicado por el prestigioso diario español El PaÃs. Por su parte, la mejicana Ana Irene Aguilar expresó en Facebook que âa veces tengo sentimientos encontrados sobre su vozâ. Sin embargo, destacó su legado como artista puertorriqueño más allá de la frontera isleña. âMi opinión es que los jóvenes de allá ya
deben saber sobre el valor de su cultura y su historia. Eso me agrada muchÃsimoâ, expresó, quién nació en Puebla, México.
NolÃn Torruellas, puertorriqueña residente en Georgetown, Texas, compartió una perspectiva contundente sobre el fenómeno de Bad Bunny y su impacto en la sociedad. A su entender, el éxito alcanzado por el âConejo Maloâ está estrechamente vinculado a intereses de las grandes disqueras, que, según afirma, responden a las élites económicas. Para Torruellas, estas élites buscan que la población se mantenga en condiciones desfavorables, promoviendo la ignorancia y la falta de criterio mediante la música popular. Según su opinión, este tipo de industria musical incita a conductas como el consumo de drogas, la promiscuidad sexual sin distinción de género y una vida irresponsable. Torruellas restó importancia a quienes celebran el logro económico de los conciertos y la repercusión internacional de Puerto Rico derivada de estos eventos, considerando que estos elogios carecen de validez real.
En cuanto al alcance cultural, fue enfático en señalar que no cree que la cultura puertorriqueña logre trascender los lÃmites de los conciertos. Su análisis se basa en lo que ha observado a través de redes sociales, desde donde siguió algunos de los espectáculos. NolÃn, quien emigró a Texas a los nueve años y actualmente tiene veintinueve, expresó sus opiniones en español con cierta dificultad, reflejando el proceso de adaptación lingÃŒÃstica tras años fuera de la isla. Loida Sánchez viajó desde Texas para asistir a dos de los conciertos en Sn Juan. Cree que su Ãdolo dejó su corazón en las funciones y confesó que a sus 19 años no sabÃa sobre la persona y trayectoria del actor Jacobo Morales. â¡Wao, que grande es ese señor! Lo busqué en Youtube y vi muchas cosas que ha hecho. Mi generación agradece a Bunny ese detalleâ, comentó. Más adelante agregó que âsoy joven y no me tienen que gustar todas las canciones de reguetón âporque estoy en desacuerdo en
muchas de las letras, aunque tengo que decir que otras me encantan y las cantoâ.
