El caso de la menor asesinada en Aibonito genera preocupación
Periódico El Sol de PR/Por: Agustín Muñoz
Ponce,15 de agosto de 2025-Aunque durante los últimos años el registro de mujeres jóvenes atrapadas por la delincuencia es notablemente bajo en comparación con los varones, sí existe preocupación entre las autoridades por el reciente auge de jovencitas involucradas en actos violentos. Por los pasados años se han divulgado incidentes entre niñas en peleas y en actos de intimidación o acoso (bullying), principalmente en las escuelas en donde unas suelen agredir física o verbalmente a otras consideradas más débiles. En otros casos, rencillas personales entre jovencitas vecinas o compañeras de estudio han escalado a tal punto que algunas han debido recibir atención médica por heridas sufridas. El caso más reciente ocurrió en Aibonito donde la joven Gabriela Nicole Pratts, de 17 años, fue ultimada a cuchillazos cuando intentó defender a su hermana quien fue atacada con un objeto cortante por otra menor durante una discusión. Otro menor resultó con heridas punzantes cuando intentó defender a Pratts.
Los hechos sucedieron en la madrugada del 11 de agosto tras las involucradas asistir, horas antes, a un evento de cierre de verano convocado por el Gobierno Municipal. La Policía informó que luego de la celebración algunos de los asistentes coincidieron en la intersección del Desvío Roberto Colón en el área urbana de Aibonito, entre estos, Gabriela Nicole, su hermana y su madre. En medio de la riña, la madre de la menor fue
impedida por otros en su intento por defender a su hija. La atacante, otros tres menores y dos adultas sospechosas serán juzgados por el asesinato y la agresión. La mayoría de los involucrados son estudiantes de la escuela superior Bonifacio Sánchez Jiménez. Este caso ha agitado la opinión pública del país, pero, contrario al parecer de algunos, solo el 10 por ciento de los delitos violentos tienen como protagonista a una mujer, dijo José Raúl Cepeda, profesor de Justicia Criminal en la Universidad Interamericana, recinto de Ponce.
Estudios sobre el tema de la violencia entre adolescentes apuntan a que la inestabilidad emocional, la baja autoestima, la impulsividad y la dificultad para controlar las emociones son factores que pueden contribuir a la delincuencia femenina. También resaltan que la falta de apoyo social, la violencia doméstica, la indigencia y la marginación social pueden aumentar el riesgo de delincuencia en las mujeres. “En la gran mayoría de los casos, la delincuencia femenina es un problema de pobreza, desigualdad o falta de oportunidades”, remarcó el profesor Cepeda. Destacó que por desgracia existe “la cultura que enfatiza el tener sobre el ser” y en el caso de los adolescentes carecen de la capacidad para autocontrolarse “sobre todo si vienen de un hogar donde la disciplina está ausente o donde los problemas se resuelven con violencia”. El catedrático ponceño recordó que desde la década de 1970 con la “visibilización” del feminismo comenzó un proceso educativo hacia el interior de los grupos femeninos.
Proceso de transición
Para la mayoría de los adolescentes, cometer delitos es una fase de transición en un proceso de desarrollo para lograr la libertad y el respeto. Muchos entienden que la participación de niñas y adolescentes en el sistema penal es una preocupación importante, por lo que es imperativo implementar medios efectivos para las mujeres que corren el riesgo de ingresar al sistema de justicia, que están actualmente en prisiones o en el trámite de salida. De hecho, datos demográficos de jóvenes en instituciones juveniles en Puerto Rico muestran que en total hay 85. La información provista a este medio por Juan Carlos Hernández, oficial de información del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR), dice que solo 3 féminas aparecen en el registro, mientras que 82 varones están repartidos entre el Centro de Tratamiento Social de Ponce y la Cárcel de Menores de Villalba. Paralelo a ese informe, trascendió que de enero al 30 de julio pasado el sistema de menores procesó a 867 jóvenes por faltas como escalamiento, agresiones, posesión de armas, hurto de vehículos, secuestros y actos lascivos. En 2024 fueron 1,508.
