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Asesinato de Gabriela: ¿modelaje inadecuado en familia de atacante? La violencia muy presente entre adolescentes y jóvenes adultos

Asesinato de Gabriela: ¿modelaje inadecuado en familia de atacante? La violencia muy presente entre adolescentes y jóvenes adultos

Periódico El Sol de PR/Por: Agustín Muñoz

 Ponce,15 de agosto de 2025-El vil asesinato de una adolescente en Aibonito ha provocado un debate en el país sobre cómo el comportamiento familiar incide en los actos de sus miembros, pero en particular en los menores.Diversos estudios analizan los patrones y la dinámica de las interacciones dentro de las familias en los que destacan el matrimonio y la crianza de los hijos. Algunos resaltan cómo las familias se adaptan y cambian con el tiempo en respuesta a los contextos sociales, culturales e históricos.

A raíz de la muerte de la joven Gabriela Pratts en los medios se destacan los valores que se han alzado en la familia de los victimarios de la niña puesto que se afirma que otros vinculados, incluso la madre de la atacante, tomaron parte en el incidente e incluso se robaron el auto de los familiares de la hoy fenecida. Surge la interrogante, cómo los valores han podido ser negados o trivializados. En el caso mencionado, se comenta la posibilidad de un acoso previo de la atacante contra la hermana de la víctima que los llevó al cambio de escuela. Aquí se demuestra que el ambiente familiar ejerce una gran influencia en la conducta y actitud de los jóvenes en la escuela. Un estudio aparecido en el ‘International Journal of Psychology and Psychological Therapyel’ destaca la relevancia del ambiente familiar en el desarrollo adolescente y en el ajuste psicosocial de los jóvenes. “Un entorno positivo, donde existe apoyo, confianza, intimidad y una comunicación abierta y empática, favorece el desarrollo de determinadas habilidades sociales en los hijos que resultan fundamentales para la interacción social, tales como la capacidad para identificar soluciones no violentas a problemas interpersonales o la capacidad empática”, se subraya en el artículo. Al mismo tiempo asegura que la interacción negativa entre padres e hijos (existencia de frecuentes conflictos, falta de comunicación familiar y de cohesión afectiva), “aumenta la probabilidad de que se desarrollen comportamientos hostiles, puesto que, si los padres como figuras de autoridad informal no son modelos adecuados, los adolescentes transfieren este tipo de actitudes a otros contextos formales fuera del hogar”.

Los sicólogos llaman la atención sobre el estilo de crianza permisivo que se caracteriza por dejar un gran margen de libertad al comportamiento de los hijos e hijas jóvenes. Esos mismos estudiosos dicen que los hijos de padres permisivos tienden a ser más joviales y alegres, pero con el tiempo tienen a desarrollar una baja autoestima debido a que no saben enfrentarse a tareas adecuadas a sus capacidades. Además, el hecho de haber sido criados sin ningún tipo de esquemas o guías para la interacción social presentan muchos problemas a la hora de comunicarse o relacionarse con otras personas, siendo demasiado insistentes y, en ocasiones, algo descontrolados. Cuando llegan a la adolescencia, una etapa ya de por sí difícil para cualquier niño, tienden a violar cualquier tipo de norma social.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado a la violencia como uno de los problemas más relevantes en salud pública, debido a las implicaciones sobre el bienestar físico y mental de las personas.  Los datos de la OMS reflejan que esa violencia se desarrolla con más frecuencia entre conocidos, amigos y familiares. También, que es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes y está muy relacionada con variables socioeconómicas y existencia de factores de riesgo o vulnerabilidad. La pregunta que sigue es, ¿que pasó por la mente de la atacante de Gabriela para actuar de la manera que lo hizo? ¿Insensibilidad a los resultados de su acción; sin ningún sentimiento de culpa ni remordimiento? Finalmente, los peritos del comportamiento social hablan del Trastorno de Comportamiento o Trastorno Disocial (TD). Las expresiones clínicas del TD se sostienen en un esquema de conducta constante y repetido no apropiado a las normas sociales del adolescente y que viola los derechos de los demás. Eso conduce a las agresiones a personas y animales, destrucción de la propiedad, robos y transgresiones graves de las normas sociales, recoge el análisis de la OMS.

 

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