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Infante de Juana Díaz presenta complicación única en el mundo

Ayudar a Miguel Ezequiel puede ser el mejor regalo de Navidad

Por: Agustín Muñoz / Periódico El Sol de Puerto Rico

La Navidad es la celebración del nacimiento de nuestro Señor Jesús, aquel que 33 años después dio su vida por la nuestra. Durante este tiempo estamos convidados a unirnos en comunión fraternal y a solidarizarnos con aquellos en situaciones difíciles.

El verdadero motivo de la Navidad nos ayuda a ser agradecidos y convertirnos en personas condescendientes, sensibles con los demás, reflexionar, además de robustecer nuestras creencias.

Nosotros y los lectores de El Sol de Puerto Rico tenemos una gran oportunidad de vivir nuestra Navidad solidaria junto al infante Miguel Ezequiel Rodríguez Santiago que enfrenta una delicada condición de salud y que, al parecer, es única en el mundo. Reside con sus padres Miguel Ángel Rodríguez y Yasmín Ivette Santiago en la urbanización La Fe de Juana Díaz.

Miguel Ezequiel de apenas 3 años y 10 meses no (no) tiene un diagnóstico preciso. Ha pasado por un proceso de reconocimiento y evaluación de las múltiples condiciones que le aquejan y recibe tratamiento, pero los médicos que atienden sus síntomas no han podido determinar con precisión sus tendencias y es posible que deba ser trasladado al Children’s Hospital Neurology de Boston en Estados Unidos.

Relata la madre que su pequeño, el sexto de sus hijos, nació con un tipo de defecto cardíaco congénito conocido como ‘tetralogía de Fallot’ que provoca niveles bajos de oxígeno en la sangre. Dicha condición provocó serios problemas cardíacos al menor que debió ser intervenido quirúrgicamente. Sin embargo, esa operación debió esperar al percatarse que el pequeño padecía de hidrocefalia. Fue operado, por vez primera a semanas de haber nacido, en el Centro Médico de Rio Piedras para liberar la presión de su extremidad superior. Otra intervención similar debió realizársele luego del primer año de vida.

La señora Santiago indicó que fue a los 4 meses que su hijo comenzó a sufrir convulsiones lo que le comprometió más su frágil estado de salud. “Él dejó de escuchar, de ver, todo se complicó”, narró. El tratamiento para eso incluyó el suministro de hormonas naturales. Dos meses después de la aparición de las convulsiones fue sometido a la intervención del corazón. Posteriormente, descubrieron que presentaba problemas de retención de líquido en uno de sus riñones, dijeron sus padres.

Ante ese panorama, el cuerpo médico anticipó que el problema de salud de Miguel Ezequiel era un tipo de síndrome. Pruebas genéticas posteriores demostraron que el niño aparentemente padece de una anomalía que afecta el Cromosoma 7, uno de los 23 pares de cromosomas de los seres humanos.

De acuerdo con la información compartida con Miguel Ángel, la totalidad de los 46 cromosomas del ser humano se dividen en dominantes y recesivos. Los genes dominantes tienen más probabilidades de ser transmitidos a nuestros hijos, en tanto que los genes recesivos tienden a la recesión, es decir, a su desaparición. Por ejemplo, cuando nace un niño trae consigo unos genes que en su conjunto forman su ADN. Cada uno de los genes de la criatura tiene dos partes llamadas alelos y que cada una de ellas viene del padre y de la madre.

En el caso de Miguel Ezequiel, las pruebas genéticas realizadas han demostrado que todos sus cromosomas son recesivos, explicó el padre. Publicaciones especializadas sobre el tema señalan que trastornos relacionados con el número o la estructura del cromosoma 7, pueden causar retraso en el crecimiento y el desarrollo, retraso mental, rasgos faciales característicos, anomalías del esqueleto, retraso del habla y otros problemas de salud, según estudios científicos.

Santiago comentó que, durante la documentación del caso de Miguel Ezequiel, el especialista a cargo se topó con el caso de un niño de 9 años con aparentes características similares a las del infante de Juana Díaz. Sin embargo, cada caso presenta variaciones por lo que el caso de Miguel Ezequiel sería el primero en un chico de su edad, puesto que el niño de 9 años tiene cromosomas tanto dominantes como recesivos.

El proceso de la enfermedad de Miguel Ezequiel, sin lugar a duda, no ha sido fácil para la familia Rodríguez Santiago. Enfrentan altibajos frecuentes con su niño. Agradecen la generosidad y las atenciones de los especialistas médicos que atienden a Miguel Ezequiel y de allegados que les han demostrado solidaridad.

Los equipos que utiliza el infante y los cuidados son costosos y, en unos casos, han tenido el respaldo de buenos samaritanos. Si a usted, lector, le interesa ayudar para el tratamiento de Miguel Ezequiel lo puede hacer a través de: Cuenta Pro-Fondos Miguel Ezequiel, Banco Popular #121710769 ó por ATH Móvil (787) 361-9567.

Puede ser el mejor regalo de Navidad.

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