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Una nueva propuesta para el suroeste y centro de la isla

Puerto Rico atraviesa hoy por la situación económica más crítica de su historia moderna. Malas decisiones y políticas erradas nos han llevado a una situación que requiere de mucho pensamiento y de propuestas viables para poder comenzar una real recuperación de nuestros indicadores económicos. Hay mucho camino por recorrer y sobre todo, hay que poner especial atención en sectores que por años han quedado rezagados y no han logrado participar plenamente de la actividad económica del país. Parte de estas zonas con altos números de pobreza y de condiciones de vida, son el suroeste y la zona central de Puerto Rico. A continuación les presento cuatro puntos principales que a mi entender deben ser incluidos para estimular el desarrollo económico de estas.
1. Hay que trabajar conociendo la realidad del área
Para tomar solo una muestra, en el área desde Santa Isabel hasta Guánica la población está compuesta por 308,676 personas según el censo del 2010. La tasa desempleo estaba en 14.62% con un 66.8% de personas que utilizan el plan de salud del gobierno. El indicador de pobreza arrojó un 66.8% viviendo bajo los niveles y usando un ejemplo de un sector industrial, habían 109 establecimientos de manufactura que creaban unos 8,247 empleos. Cabe destacar que hay municipios que alcanzan cifras de hasta 20.1% de desempleo y con 63% de sus habitantes viviendo bajo niveles de pobreza. Cualquier plan económico que se desarrolle tiene que partir de estos números y tomando en consideración que los negativos pueden haber crecido exponencialmente tras el paso del huracán. Según esta data, insistir en la manufactura solamente como pilar de este desarrollo es imposible y obliga a mirar otras oportunidades de crecimiento.
2. Dejar de basar todas las proyecciones en el Puerto de las Américas
Durante más de dos décadas el área sur viene escuchando las bondades de la promesa del desarrollo de un puerto de trasbordo en Ponce que crearía cientos de miles de empleos. Las discusiones y proyecciones de astronómicos números que generaría la operación de una zona de valor añadido en el área han quedado en el vacío mientras la situación empeora. Todavía al día de hoy vemos al gobierno central y a los gobiernos municipales jugando a la política chiquita con legislaciones que se desechan cada cuatro años sobre quien manda más en la toma de decisiones sobre el puerto. El Puerto de las Américas tiene que ser repensado para poder maximizar su utilidad. Si la promesa del trasbordo y de un operador de calibre mundial no ha funcionado, es hora de crear una entidad independiente compuesta por sectores profesionales y académicos fuera de vaivenes políticos.
3. Turismo, Agricultura y Pymes
El ofrecimiento de la oferta turística del área debe concentrar esfuerzos en el área este y central de los EU y en mercados europeos. Para eso, el nuevo DMO creado en la Compañía de Turismo debe equiparar la importancia y el presupuesto que va a ocupar en el área metropolitana con el del área suroeste y central. La construcción de nuevas habitaciones en armonía con el medio ambiente es vital para lograr establecer una industria fuerte. Por otro lado, un nuevo modelo agrícola con nuevas tecnologías es necesario. El establecimiento de cooperativas y villas pesqueras con oferta al mercado local debe ser una prioridad. Este mercado debe incluir al gobierno y a comedores escolares pero va a ser necesaria legislación para asegurar prioridad de estos productos sobre las importaciones. Finalmente, el acceso a financiamiento para los Pymes en esta región debe flexibilizar para que más pequeños empresarios puedan acceder a ellos. Resulta ilógico que las zonas más económicamente deprimidas sean vistas de la misma manera que las áreas más privilegiadas a la hora de otorgar financiamientos
4. Universidad y descentralización
Para que esto funcione, es necesario utilizar los recursos y oportunidades de colaboración que nos brinda la universidad. La actualización constante de información, técnicas noveles y datos cuantitativos necesarios para ser exitosos, debe venir en gran parte de nuestros centros universitarios. Hay que insertar corrientes de pensamientos que propongan nuevas soluciones a viejos problemas y que provoquen el intercambio de ideas que beneficien el crecimiento económico de área. Allí, en la discusión natural de la universidad, está el complemento ideal para el éxito en conjunto con políticas gubernamentales correctas. Finalmente para que todo esto pueda suceder, la descentralización de la toma de decisiones y la autonomía municipal es imperativa para la agilización y desarrollo de estos nuevo proyectos. Si las decisiones siguen tomándose en cuartos en la metrópoli, alejadas de la realidad de la región, el fracaso va a ser inevitable.
Estos son los puntos que propongo a discusión. El estímulo al crecimiento de la economía puertorriqueña depende de que no cometamos los mismos errores y de la disciplina y efectividad con la que implementemos nuevas ideas. El gobierno tiene que comenzar a mirar más al sur. Los tiempos nos traen nuevos retos y nuevas realidades, verlos en el mismo contexto de ayudas federales y empresas extranjeras con exenciones contributivas basadas en empleos que nunca crean, nos trajo hasta aquí. Es hora de apostar también a los nuestros.

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